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Viajar a Estados Unidos con pasaporte colombiano: la visa de visitante B-1/B-2, por qué no aplica el ESTA y cómo se tramita en Bogotá

Colombia no forma parte del Visa Waiver Program de Estados Unidos, así que un pasaporte colombiano necesita una visa —normalmente la de visitante B-1/B-2— y no un ESTA. Qué cubre esa visa, cuánto cuesta, cómo se llena el DS-160, cómo es la entrevista en la Embajada de EE. UU. en Bogotá, cómo la reciprocidad influye en la vigencia de la visa, y las demás categorías para trabajo y estudio.

La bandera de los Estados Unidos de América: cincuenta estrellas blancas sobre fondo azul y trece franjas rojas y blancas.

Para el pasaporte colombiano, viajar a EE. UU. es cuestión de visa, no de ESTA: Colombia está fuera del Visa Waiver Program, así que el turismo y los negocios se hacen con la visa de visitante B-1/B-2, tramitada en la Embajada de EE. UU. en Bogotá.

Bandera nacional de EE. UU. (dominio público)

¿Los colombianos necesitan visa para Estados Unidos?

Sí. Colombia no forma parte del Visa Waiver Program de Estados Unidos, así que con pasaporte colombiano no se puede viajar con un ESTA —esa autorización en línea es solo para la cuarentena de nacionalidades del programa de exención, entre ellas la de Chile, el único país sudamericano admitido—. Para vacaciones, visitar a la familia o para negocios, el camino es la visa de visitante, la B-1/B-2 —la «visa americana» de toda la vida—, que se solicita en la Embajada de EE. UU. en Bogotá antes de viajar.

Vale la pena tenerlo claro desde el arranque, porque suele oírse que ir a Estados Unidos es solo llenar un formulario por internet. Eso aplica a pasaportes europeos, británicos o chilenos —no al colombiano—. No hay un ESTA para colombianos; el primer paso honesto es planear la visa consular, con su formulario, su costo y su entrevista. Es, además, un trámite muy transitado: pocos países tramitan tantas visas americanas como Colombia, y buena parte del motivo es la enorme familia colombiana que ya vive al otro lado.

Esta guía recorre la B-1/B-2 de principio a fin —el DS-160, el costo, la entrevista y cuándo una renovación puede saltársela—, cómo la reciprocidad influye en la vigencia de tu visa, luego las categorías de trabajo y estudio, el detalle del tránsito que sorprende a muchos, y el formato práctico de un viaje. Si prefieres partir por el destino, revisa la guía de Estados Unidos y vuelve cuando tengas resuelta la visa.

Por qué es visa y no ESTA, y qué cubre la B-1/B-2

El Visa Waiver Program permite a los ciudadanos de sus países miembros visitar EE. UU. hasta 90 días con un ESTA. Colombia no es miembro, y el ingreso al programa depende de criterios —entre ellos tasas muy bajas de rechazo de visa— que el país no cumple hoy. Así que la vía del ESTA está cerrada para el pasaporte colombiano, por corto que sea el viaje; no hay nada que solicitar en línea en lugar de la visa.

La visa de visitante viene en dos mitades unidas, casi siempre emitidas juntas como B-1/B-2. La B-1 cubre las visitas de negocios —reuniones, congresos, negociaciones, ferias, capacitaciones que no sean trabajo remunerado en el lugar—. La B-2 cubre el turismo, la visita a familiares y amigos, y el tratamiento médico. Lo que ninguna cubre es el trabajo remunerado, el estudio con créditos o radicarse en Estados Unidos: para eso hay otras categorías, más abajo.

La visa tampoco fija cuánto puede durar cada estancia: eso lo decide el oficial de fronteras a la llegada, con frecuencia hasta seis meses. Lo que sí fija de antemano es por cuántos años vale y cuántas entradas permite, y eso depende del calendario de reciprocidad, que conviene mirar con atención en el caso colombiano.

Reciprocidad: cuántos años vale tu visa y cuántas entradas permite

La vigencia y el número de entradas de la visa la fija el calendario de reciprocidad que Estados Unidos aplica país por país. Históricamente, la B-1/B-2 para colombianos se ha emitido con hasta diez años de vigencia y entradas múltiples —desde la ampliación a diez años en 2012—, lo que la volvió una de las más cómodas de la región.

El punto a tener presente es que ese calendario se revisa de forma periódica, y en los últimos años Estados Unidos ha ajustado la vigencia o el número de entradas de la visa para varias nacionalidades. No supongas un plazo fijo: confirma las condiciones vigentes para Colombia al momento de solicitar, en la ficha oficial de reciprocidad y con la Embajada. La visa que te den hoy puede tener condiciones distintas a la que le dieron a un familiar hace unos años.

Por lo demás, el trámite en sí no cambia: mismo DS-160, misma tarifa de solicitud, misma entrevista. Lo que cambia es la «letra menuda» de la visa emitida —cuántos años y cuántas entradas—, así que léela con cuidado al recogerla.

Cómo solicitar la B-1/B-2, paso a paso
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    Llena el DS-160 en línea: El trámite empieza con el formulario DS-160: datos del pasaporte y personales, plan de viaje, preguntas de trabajo y antecedentes, y una foto que cumpla el formato. Llénalo con cuidado: la hoja de confirmación con su código de barras es lo que llevas a la cita, y un error obliga a rehacerlo. Un servicio de visas en español puede guiar el DS-160 y revisarlo antes de enviarlo, con un cargo aparte de la tarifa oficial.
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    Paga la tarifa de la visa: La tarifa de solicitud (MRV) de una B-1/B-2 es de 185 USD por persona (alrededor de 750.000 pesos, según el cambio), que se paga antes de reservar la cita. No es reembolsable y en general no es transferible, así que elige bien la categoría desde el inicio. Cada viajero —también los niños— necesita su propia solicitud y su propia tarifa; conviene confirmar las tarifas vigentes al momento de pagar.
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    Reserva la cita —o revisa si te toca exención de entrevista: Se crea un perfil en el portal oficial USTravelDocs, se paga y se agenda. La mayoría de los solicitantes por primera vez asisten a una entrevista personal; muchas renovaciones califican para saltársela (ver más abajo). Los tiempos de espera para entrevista en Bogotá pueden ser largos —de varios meses según la temporada—, así que empieza con anticipación.
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    Asiste a la entrevista en la Embajada en Bogotá: Las entrevistas de visa se hacen en la Embajada de EE. UU. en Bogotá. Un oficial consular revisa el motivo del viaje y tus vínculos con el país, y decide. Lleva la confirmación del DS-160, la carta de cita, el pasaporte y los documentos de respaldo; sé honesto y concreto. Reserva a través de la Embajada de EE. UU. en Bogotá.
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    Recoge el pasaporte con la visa: Si se aprueba, te devuelven el pasaporte con la visa pegada. Revisa sus datos al recogerla —nombre, fecha de nacimiento y, sobre todo, la vigencia y el número de entradas, que dependen de la reciprocidad vigente y pueden no ser los que esperabas—. La duración de cada visita, en cambio, la fija el oficial en la frontera.

La exención de entrevista (dropbox), para renovaciones que califican

El atajo más útil para los colombianos es la exención de entrevista, que se sigue conociendo como «dropbox». Permite a quienes califican renovar sin pasar de nuevo por una entrevista: un ahorro de tiempo real, dado lo largas que pueden ser las colas de citas en Bogotá.

Con las reglas actuales, una renovación de B-1/B-2 puede calificar cuando renuevas dentro de los 12 meses posteriores al vencimiento de la visa anterior, esa visa se emitió por vigencia completa, tenías al menos 18 años cuando te la dieron, solicitas en Colombia (tu país de nacionalidad o residencia) y nunca te han negado una visa (salvo que ese rechazo se haya superado o dispensado). Estos criterios se hicieron más estrictos a partir de octubre de 2025, así que revisa la lista vigente antes de dar por hecho que calificas; además, el oficial consular siempre puede citarte a entrevista.

Si calificas, entregas los documentos en un centro designado en lugar de asistir en persona. Si no —solicitud por primera vez, visa vencida hace tiempo, cambio de categoría—, el camino es la entrevista personal de siempre.

Más allá de la visita: trabajo, estudio e intercambio
  • Estudios — visas F y M: Un cupo o una carrera con créditos en una institución estadounidense exige una visa de estudiante: la F-1 para programas académicos, la M-1 para los técnico-profesionales, ligadas a una admisión y al registro SEVIS —no a una visa de visitante—. Un curso corto de idiomas sin créditos a veces cabe en la B-2; en cuanto hay créditos o un título de por medio, no.
  • Trabajo — visas H, L y O: Cualquier actividad remunerada para un empleador estadounidense exige una visa de trabajo: la H-1B para perfiles especializados, la L-1 para traslados dentro de un mismo grupo empresarial, la O-1 para capacidades extraordinarias. Las visitas de negocios con la B-1 —reuniones, ferias— están bien; ejercer el trabajo pagado sobre el terreno, no.
  • Intercambio — visa J: Au pair, prácticas, estancias de investigación o de docencia como invitado van con la J-1 de intercambio, gestionada a través de un programa patrocinador aprobado. Algunas categorías J-1 traen una obligación de regresar dos años al país de origen: conviene revisarlo temprano si pudiera aplicarte.

El detalle del tránsito, los vuelos y la comunidad colombiana en EE. UU.

Un punto que agarra desprevenidos a los viajeros colombianos: Estados Unidos no tiene zona de tránsito internacional, y como no hay ESTA para el pasaporte colombiano, hasta hacer una conexión en un aeropuerto estadounidense —camino de otro país del continente— exige una visa de EE. UU. Puede ser tu propia B-1/B-2, o una visa de tránsito C-1 si no tienes otro motivo para entrar. No hay atajo «sin entrar»; ten la visa lista incluso para una simple escala.

Para el viaje en sí, Colombia está muy bien conectada con Estados Unidos: hay vuelos sin escalas desde Bogotá —y también desde Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena— hacia el sur de Florida y Nueva York, con una red densa que hace del viaje familiar algo cotidiano. Miami y Fort Lauderdale son, con diferencia, la puerta de entrada más usada.

No es casualidad: el sur de la Florida es prácticamente la segunda casa colombiana. Alrededor de un tercio de la diáspora colombiana en EE. UU. vive en Florida, con concentraciones muy fuertes en Doral, Kendall y Weston, en el condado de Miami-Dade, donde barrios enteros funcionan en clave colombiana. La otra gran capital de la diáspora está en Nueva York: Jackson Heights, en Queens, es conocida como «Little Colombia», con cientos de miles de colombianos en el condado.

Por eso, para muchos colombianos la visa americana no es tanto un tema de turismo como de familia: es el documento que permite ir a un grado, a un matrimonio o a unas Navidades con los que ya viven allá. Ese vínculo estrecho —y la frecuencia de los viajes— es justo lo que vale la pena cuidar manteniendo la visa al día y viajando siempre dentro de lo que permite la B-1/B-2.

Con la visa en mano: adónde suelen ir los colombianos
  • Miami y Florida: La puerta de entrada por excelencia desde Colombia: compras, playas, parques y, para muchísimas familias, los parientes de Doral, Kendall o Weston. Ciudad y llegada en Miami, el estado en Florida.
  • Nueva York: El viaje urbano clásico —y la ocasión de visitar a la familia de Jackson Heights, la «Little Colombia» de Queens, en el mismo viaje—. Retrato de la ciudad en Nueva York, el estado en estado de Nueva York.
  • California y el Oeste: La costa del Pacífico, los parques nacionales y la meca del cine. Más en Los Ángeles y California.
  • Washington, D.C.: La capital, con el National Mall, los museos Smithsonian (entrada gratuita) y el Capitolio: compacta y cómoda de recorrer a pie y en metro. Más en Washington, D.C.
Preguntas frecuentes sobre la visa de EE. UU. para colombianos

Sí. Colombia no está en el Visa Waiver Program, así que los colombianos no pueden usar un ESTA. Para turismo o negocios se solicita una visa de visitante B-1/B-2 en la Embajada de EE. UU. en Bogotá; para trabajo o estudio, la categoría que corresponda.

No. El ESTA es solo para ciudadanos de los países del Visa Waiver Program, y Colombia no es uno de ellos. No existe ninguna autorización en línea que reemplace a la visa para un pasaporte colombiano: se necesita la B-1/B-2 (u otra categoría), por corto que sea el viaje.

La tarifa de solicitud (MRV) de una B-1/B-2 es de 185 USD por persona (alrededor de 750.000 pesos según el cambio), que se paga antes de agendar la cita. No es reembolsable y en general no es transferible. Conviene confirmar las tarifas vigentes al momento de pagar; un servicio de visas en español puede cobrar además una tarifa moderada por la gestión.

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